Read Ocho peculiares by Lalia Alejos Capítulo 50

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Capítulo 50 Tomando el crédito ajeno

Mientras chispas verdes destellaban en el brasero, la camisa de Iván de repente se puso derecha y sus mangas se levantaron poco a poco… Nubes oscuras ya cubrían el cielo cuando sopló una ráfaga de viento frío, lo que hizo que Beatriz se abrazara. ¡La escena ante ellos era por completo escalofriante! Solo Liliana tenía una sonrisa en su rostro mientras agitaba la camisa y decia con dulzura:

-¡Regresa ahora!

La camisa volvió a caer con rapidez en el brasero y se prendió fuego. Iván, tirado en el suelo, empezó a mover los dedos con mucha ligereza. Pablo dejó escapar un grito de sorpresa y a gran velocidad sacó su cuaderno y pasó las páginas.

-¡No me equivoqué! Un incienso en la cabeza representa una cuenta regresiva hacia su muerte. ¿Cómo resucitó?».

Todos contuvieron la respiración y miraron a Iván de forma breve, pero Iván no se despertó. Mariana se desplomó en el suelo y lloró en silencio. Sandro suspiró y se burló.

-¿Ves? Me quedo sin palabras porque todos ustedes creyeron en una niña. ¡Es evidente que esto es una pérdida de tiempo! ¡Si hubieras dejado que mi maestro continuara con sus hechizos, podría haberlo salvado!

El Maestro Soler lo regañó con semblante severo:

-¡Sandro! ¡Deja de hablar!

De pie frente a la puerta, Karen escuchó a Sandro y entró en la habitación llorando.

-¡Es tu culpa! ¡Esto es lo que pasa cuando no me escuchas! ¡Mataste a mi nicto!

Mientras gritaba, le arrojó su bastón a Liliana.

-¡Paga la vida de mi nieto! ¡Tú lo mataste! Si él muere, itú también debes morir!

Liliana de manera instintiva levantó la pierna y pateó el bastón hacia atrás con un golpe. Al instante el bastón golpeó la cabeza de Karen… y ella lloró y gritó más fuerte. El rostro de Antonio se volvió sombrio, ¡y estaba a punto de hacer que los guardaespaldas echaran a Karen de la casa!

Entonces, Camilo gritó con fiereza:

-¡Cierra la boca!

Karen se sobresaltó antes de llorar más fuerte.

-¡Te atreves a levantarme la voz! ¡Ay, qué terrible es mi vida! Perdí a mi nieto, y ahora mi hijo está siendo irrespetuoso…

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¡El Maestro Soler se quedó a un lado mientras escuchaba la disputa y se sintió satisfecho de

corazón!

-¡Esto es lo que te pasa por no confiar en mi! ¡Es ridículo pensar que una simple niña puede salvar a alguien que ni siquiera yo puedo salvar! ¡Si se corre la voz de que Liliana fue quien salvó a Iván, seria terrible para mi imagen!s.

De repente, una voz débil sonó.

–Baja la voz…

El rostro orgulloso del Maestro Soler se congeló de inmediato, y miró hacia un lado… ¡lván apoyó con debilidad su cuerpo y se sentó!

Liliana exclamó feliz:

-¡Estás vivo!

Vaya, de verdad lo salvé!».

Liliana de repente pensó en lo poderoso que era su maestro.

-¡Algunas de sus enseñanzas son útiles, después de todo!».

Mariana se quedó atónita. Su cuerpo tembló cuando abrió mucho los ojos, temiendo que fuera su imaginación…

—Iván… ¡Iván! -exclamó Mariana y se adelantó para acariciar el rostro de Iván.

Iván movió la cabeza hacia un lado; al niño no le gustaba el contacto fisico, incluso si era de su propia madre. Su expresión tranquila le dio un aura fría pero adorable, similar a la de su padre. Iván frunció los labios y miró a su alrededor, al final fijando su mirada en Liliana.

-¿Quién eres? -preguntó.

Liliana mostró una enorme sonrisa.

-Soy Liliana.

Iván recordó de forma discreta su nombre a partir de entonces; Liliana. Mariana contuvo las lágrimas mientras agradecía:

-Liliana, muchas gracias. Gracias…

Karen también volvió en sí por la conmoción y se arrastró hacia Iván, temblando.

-¡Ay, mi nieto! ¡Iván, estás despierto! Oh, debe ser porque eres bendecido por los cielos…

Al escuchar eso, la Familia Castellanos se burló.

-Si su nieto muere, es por culpa de Liliana; si vive es porque es bendito».

Antonio ordenó con indiferencia:

-Julio, acompañalos.

Camilo miró a Karen antes de disculparse con Antonio:

-Mis disculpas. Una vez que me vaya, me haré cargo de los negocios de mi familia.

Mantuvo sus palabras cortas porque sabía que sería inútil aclarar más. La Familia Castellanos ya estaba enojada por las acciones de su familia. Camilo a menudo trabajaba en la primera línea de los campos de batalla y necesitaba ayuda para prestar atención a lo que sucedía en casa. No sabía que su madre sería una persona tan problemática y, al mismo tiempo, también pensó en las veces que Mariana lo trató con frialdad, haciéndolo sentir preocupado.

-Visitaré a tu familia en otro momento para darte las gracias!

Camilo tan solo terminó y volteó a mirar a Liliana. Su mirada se volvió algo gentil mientras le acariciaba la cabeza.

-Liliana, si necesitas ayuda, siempre puedes buscarme. -Camilo hizo una pausa antes de volver a enfatizar sus palabras-. ¡Lo que necesites!

Mariana se secó las lágrimas y agregó:

-Gracias, Liliana…

Sin embargo, la niña no sabía que había logrado algo increible e incluso obtuvo el favor de la Familia Soto. Tan solo estaba feliz de ayudar mientras agitaba las manos.

-¡No tienen que agradecerme! Además, isalvar vidas es mejor que construir una torre de siete pisos!

Puede que la niña ni siquiera entendiera el significado del idioma, ¡pero su rostro serio era adorable! Nadie pudo evitar reírse. Incluso Antonio, que tenía un rostro severo, se suavizó al verla. Camilo entonces tomó a su familia y se fue.

El Maestro Soler se sintió muy avergonzado y guardó silencio todo el tiempo; al ver que la Familia Soto se iba, como era de esperarse también querían irse. Sin embargo, Liliana de repente exclamó:

-Me pareció escuchar a alguien decir que comería diez kilos de apestosa…

¡Sandro estaba avergonzado, deseando poder encontrar un agujero por el que meterse! El rostro del Maestro Soler se oscureció mientras miraba a Liliana y la regañó:

-Eres bastante irrazonable para alguien tan joven. ¿Crees que eres la que salvó al Joven Soto? ¡Te aconsejo que ejercites más la virtud! -resopló y se alejó, frustrado.

Liliana tenía una mirada de confusión después de ser regañada.

-¡Pero yo lo salvé! ¿Quién dijo que fueron ellos?-. Liliana al fin entendió por qué la policía queria capturarlos.

Mientras tanto, el cielo se aclaró poco a poco y la atmósfera fría de la sala de estar se dispersó. Antonio volteo a ver a Liliana con una mirada preocupada…

Iván aún estaba débil, por lo que Camilo lo sostuvo con un brazo antes de subirlo al auto. Karen empujó a Mariana con rapidez a un lado para alcanzarlos, pero de forma inesperada Camilo golpeó con la mano la puerta del auto mientras la miraba con frialdad.

–Te ves saludable, madre. ¡Empaca tus pertenencias mañana y regresa a casa de inmediato!

Karen se quedó desconcertada. Camilo puso su mano alrededor de la cintura de Mariana y la condujo al auto antes de cerrar la puerta. El auto se alejó a gran velocidad, dejando a Karen, quien miraba llena de furia al lugar.

–Qué hice mal… –Karen se enfureció, pero al ver al Maestro Soler parado detrás de ella, a gran velocidad y de forma torpe dijo: Uy… ¡Lamento que hayas tenido que presenciar tal desastre!

El Maestro Soler respondió con frialdad:

-No es nada.

-Maestro Soler, por favor entre… -Karen hizo un gesto, pero el Maestro Soler se negó

-No, gracias.

Luego salió a gran velocidad después de responder. Sandro miró a Karen y dijo en voz alta:

-Abuela Soto, ila manera en que tu familia manejó esto es imperdonable! ¿Crees que una mocosa de la Familia Castellanos tiene la capacidad de salvar al Joven Soto?

Karen hizo una pausa antes de preguntar:

-¿Qué quieres decir?


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Score 9.9
Status: Ongoing Released: 12/16/2023 Native Language: Spanish
Ocho Peculiares" by Lalia Alejos is a captivating novel that intricately weaves together the lives of eight peculiar characters, exploring the depths of their eccentricities and the interplay of their destinies in a rich narrative that transcends conventional storytelling boundaries.  

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Detail Novel

Title: Read Ocho peculiares by Lalia Alejos
Publisher: Rebootes.com
Ratings: 9.3 (Very Good)
Genre: Romance, Billionaire
Language: Spanish    
 

Read Ocho peculiares by Lalia Alejos

Capítulo 1

Ciudad Lavanda, primera zona residencial; Mansión Juárez. Hoy era el festival de las linternas. Luces de colores estaban decoradas alrededor de la casa, dando un toque de calidez a la fría atmósfera de la Familia Juárez. De repente, un grito resonó por toda la mansión. —Ay. Seguido de un ruido sordo, ¡una mujer embarazada cayó por las escaleras! Todos se sorprendieron y corrieron hacia ella. Esteban Juárez, presidente de la Corporación Ador Juárez, preguntó rápido: —Débora, ¿estás bien? El rostro de la mujer palideció al ver la sangre fresca que le corría por las piernas. Horrorizada, respondió: —Esteban, me duele... Nuestro bebé... ¡Rápido, salva a nuestro bebé! La madame de la casa, Paula Andrade, presa del pánico, preguntó: —¿Qué sucedió?
Débora miró hacia lo alto de las escaleras con lágrimas en los ojos. Todos levantaron la vista y vieron a una niña, de unos tres años, de pie en lo alto de la escalera. Al ver la mirada de todos, abrazó con fuerza el conejo de juguete que tenía en los brazos, asustada. Ricardo Juárez rugió furioso: —¿Fuiste tú quien empujó a Débora? La niña hizo un berrinche. —No fui yo, y yo no... Mientras lloraba, Débora suplicó: —No... Papá, no es culpa de Liliana. Todavía es joven, y ella no quería... Sus palabras reafirmaron rápido que era culpa de Liliana. Los ojos de Esteban se oscurecieron, y ordenó de inmediato: —¡Enciérrenla en el ático! Me ocuparé de ella en cuanto regrese. El otro se apresuró a enviar a Débora al hospital mientras los sirvientes arrastraban a Liliana escaleras arriba. Incluso cuando se le cayó un zapato, mantuvo un rostro obstinado y no suplicó ni gritó pidiendo ayuda.

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