Read Ocho peculiares by Lalia Alejos Capítulo 85

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Capitulo 85 El padre de Liliana es un Mendoza 

Capitulo 85 El padre de Liliana es un Mendoza 

Todos retichaban con atención su hija. El ambiente era sombr dificultaba la respiración. Kaina entre las suvas escuchando omprendiera del nodo; ja 

primer lugar. Sin embarr 

nitez mientras relataba los detalles de la misteriosa muerto 

sino si estuvieran atrapados en una habitación que les 

ETICONITO KOStemiendo la mano del Señor Ramintz ta juño. Antonio no estaba sequen de que Liliana del inodente del asestruto, o de que se le debiera escricha 

shara no era la upica niña de cuatro años 

-Eso significa que Roca ambon ómeubno donde estaba enterrada Amelia despues de que manera y se convirtiera en fantasmabere Pubic- Que tias de los otros 17 esqueletos debajo del camper 

tin

-No se alter demasiado Abanie RamirezLiliana intento consolar al metano

Se aceron a el to le 

y la sorpresa a la alemi 

-Genalt 

abudo 

El Serior Ra 

In orem. La 

xpresión del Señor Ramirez paso de la concccó 

marse por ti 

do- Es el karma

despiadado— 

Genta de que je veus de mammso que tenia sobre la cabeza estaba a punto de consum 

jo que beresite nuestra ayudar —pregunto

veza con vansindia

que pueden hacer por mi. Ahora puedo estar con mi mujer Vares de mure aur 

buscando a quern hina-Lie pesaban los ojos v tumita de 

podrias ayudarme a buscar i alguient 

sencio sepulcral 

Hmurez peribanero en salencio. Va renta los au cia estar en paz, con los labios curvados en un 

En los de Valentin e reflejaba una emocion complicada. Cuando la Senor Ramen filigands for el 

Selor 

asuntos y se uctipo de su funeral, pero alon bjesin dudó por un momento, pero al timal te envio un mensaje de nesp stacities a alguien para organizar el funeral y la cremacion del Serine Ramirez 

Señor 

—dijo Antomo mientras agarraba la mano de Liliana

-Espera -Lo detuvo Liliana

L’în aina rerade habita emergido del cadaver del Señor Ramirez, con la mirada pertitta

-Your rita pasandopregunto en voz alta el fantasma dei Sentoe Ram 

ei Kamer 

gri RamirezLa saluda Liliana- No nos dije et avor que as a patter 

gəlmique ya no cargata con ningun peso humano. Era coma a se haber quanto un perse de cima 

-Cuando buscaba el cuerpo de Amelia, hace mas de diez años, e income per efcammo con un varje policia. En aperta epoca era un espia encubierto, y las riminales hat sein au verdaders 

Capitulo 85 El padre de Liliana es un Mendoza 

+3 Cupones 

y me ocupara de el, pero nunca lo encontre-El Señor Ramirez dijo con un tinte de pesar en su voz—. Por aquel entonces, dijo que su nieto tenía unos siete años, ahora debe de tener unos veinticinco o veintiseis. Era de Ciudad del Sur y se apellidaba Mendoza. Ah, si, se llamaba Erick Mendoza… -recordo el fantasma

En cuanto al nombre del nieto, Erick no se lo revelo al Señor Ramirez antes de morir. El Señor Ramirez observó a Liliana bajo una nueva luz mientras le contaba esta historia, y no pudo evitar sentir una conexion con la niña, como si se hubieran cruzado en un tiempo anterior. Liliana anotó en su mente los datos que el Señor Ramirez le habia proporcionado

256 añosApellido Mendoza de Ciudad del SurErick Mendoza. ¿Ciudad del Sur? ¡Esa también era su ciudad natal!, Pensó Liliana

-EntendidoLihana asintio tranquila

Justo entonces, Carlos entro de nuevo en la habitación 

-Señor Castellanos, la policia ya se ha dirigido a la escena del crimen. Han empezado a excavar en el campo de la escuela informo Carlos

Al escuchar la voz de Carlos, Liliana giro la cabeza solo para encontrar a la anciana del vestido verde que seguia observandola en silencio. Elanciano le sonrió una vez más

-Deberia irmie yaMientras aun haya tiempo, deberia ir a buscar a Amelia dijo el Señor Ramirez

Como si hubiera una cuerda invisible que le indicara el camino, el Señor Ramirez supo de algún modo por dónde ir. Al pasar junto a la anciana del vestido verde, incluso se detuvo a saludarla

-Señora Tamayot No vaya por ahi asustando a los niños con ese aspecto. -Se rio

La mano derecha de Liliana se aferro a Antonio mientras levantaba la izquierda para saludar al Señor 

Ramirez 

-Adiós, Abuelo Ramirez! Tio Antonio, vámonos ya. El Abuelo Ramirez se ha ido

Mientras Liliana se acercaba a la puerta, la Señora Tamayo se aclaró la garganta y siguió de cerca a Liliana 

-Liliana Liliana…-aulló- Conoci a tu padre… 

Liliana se paró en seco y se dio la vuelta para mirar a la anciana

-¿Quién era mi padre? -exigió saber

-Mendoza Mendoza -repitió la anciana

-¿Cuál es su nombrepreguntó Liliana

La anciana se limitó a pegar con la cabeza y siguió canturreando

-Mendira Mendoza 

Liliana frunció el ceño, pensativa durante un momento antes de hablar

-Maestro, por que siempre se repiten?-pregunto a Pablo

Pensaba en todos los fantasmas que habia encontrado antes. Su madrastra solia repetirse diciendo Me 

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Capitulo 85 El padre de Liliana es un Mendoza 

  • 1 Cupones 

hiciste sufrir tantotanto! Cuando el fantasma de la vanidad se enfadaba, gritaba varias veces: No es justo. No es justo

Ahora mismo, la anciana del vestido verde no podia dejar de repetir el apellido Mendoza Pablo se refirió a su librito y habló mientras leia

-Cuando un espiritu carece de coeficiente intelectual, tenderà a repetir ciertas palabras una y otra vez Después de todo, el ser humano abandona su cerebro una vez que muere. Algunos de ellos pueden tener los ojos desenfocados, y algunos pueden babear sin control, pero un rasgo común entre ellos es que repetirán lo ultimo que encontraron justo antes de su muerte 

Pablo seguia con las cejas fruncidas mientras hojeaba el libro en busca de más información. El padre de Dulce Bombón se apellida Mendoza, pero no habia ningun Mendoza en Ciudad del Sur relacionado con ella. Por fin encontro el nombre de Erick Mendoza en el cuadernillo, asi como el del hijo de Erick, pero no había información cuando se trataba del nieto de Erick. Que extraño! Pabio miró con curiosidad a la Señora Tamayo mientras intentaba atar cabos 

-El fantasma de la vanidad. La Señora Tamayo. El Señor Ramirez El Señor Ramirez buscaba a un Mendoza, y la anciana acababa de decir que el padre de Liliana era un Mendoza. La Señora Tamayo dijo eso porque lo sabia a ciencia cierta, o solo repetia lo que decía el Señor Ramirez como un robot

Junto a Liliana, Josué le susurró mientras observaba su entorno con cautela

-Lily, ise han ido yapregunto, refiriendose tanto al Señor Ramirez como al espiritu que Liliana vio al 

-No, hay uno justo a tu ladodijo Liliana como si nada

Josue hizo una mueca de miedo mientras Antonio los conducia a ambos afuera de la casa. Una vez que Valentin transmitió las instrucciones para encargarse del funeral del Señor Ramirez, volteo hacia Lilaza solo para asustarse. La niña parecia hablar sola, pero el sabia que no era asi. Como si Liliana pudiera escuchar sus pensamientos, se dio la vuelta para mirar a Valentin con una extraña expresión en el rostro. -Señor Tamayo, acuerdese de llevar una sombrilla cuando vuelva a su casase dijo

Valentin se sintio confundido ante su petición pero penso que no habia nada de malo en obedecer, Después de todo, solo era una sombrilla. No iba a salir un fantasma de la sombrilla, verdad Encontro una sombrilla que no utilizaba y lo abrio justo antes de volver a su casa, sin ver el espiritu flotante que lo 

seguia 

-Señorita Liliana, gracias por toda su ayuda! Mi madre está inconsciente desde que un dia resbalo y se caya. Tras una operación de urgencia los medicos consiguieron salvarle la vida, pero no se despertaba. explica

Pablo arrugó la nariz mientras leia su cuadernillo

-La Señora Tamayo debió pasar a otra vida de la forma correcta Como podia seguir aferrándose a su último alento: Estaria engañando a la muerte si despertaracomento confundido Pablo 

Mientras hablaban, Valentin condujo a Liliana y al grupo a casa, una magnifica casa de tres plantas con un cuidado jardin delantero y trasero Valentin los llevó arriba, a la habitación de su madre Cuando abrio la puerta de par en par. Antonio y los demás se quedaron atonitos, incredulos 


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Score 9.9
Status: Ongoing Released: 12/16/2023 Native Language: Spanish
Ocho Peculiares" by Lalia Alejos is a captivating novel that intricately weaves together the lives of eight peculiar characters, exploring the depths of their eccentricities and the interplay of their destinies in a rich narrative that transcends conventional storytelling boundaries.  

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Detail Novel

Title: Read Ocho peculiares by Lalia Alejos
Publisher: Rebootes.com
Ratings: 9.3 (Very Good)
Genre: Romance, Billionaire
Language: Spanish    
 

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Capítulo 1

Ciudad Lavanda, primera zona residencial; Mansión Juárez. Hoy era el festival de las linternas. Luces de colores estaban decoradas alrededor de la casa, dando un toque de calidez a la fría atmósfera de la Familia Juárez. De repente, un grito resonó por toda la mansión. —Ay. Seguido de un ruido sordo, ¡una mujer embarazada cayó por las escaleras! Todos se sorprendieron y corrieron hacia ella. Esteban Juárez, presidente de la Corporación Ador Juárez, preguntó rápido: —Débora, ¿estás bien? El rostro de la mujer palideció al ver la sangre fresca que le corría por las piernas. Horrorizada, respondió: —Esteban, me duele... Nuestro bebé... ¡Rápido, salva a nuestro bebé! La madame de la casa, Paula Andrade, presa del pánico, preguntó: —¿Qué sucedió?
Débora miró hacia lo alto de las escaleras con lágrimas en los ojos. Todos levantaron la vista y vieron a una niña, de unos tres años, de pie en lo alto de la escalera. Al ver la mirada de todos, abrazó con fuerza el conejo de juguete que tenía en los brazos, asustada. Ricardo Juárez rugió furioso: —¿Fuiste tú quien empujó a Débora? La niña hizo un berrinche. —No fui yo, y yo no... Mientras lloraba, Débora suplicó: —No... Papá, no es culpa de Liliana. Todavía es joven, y ella no quería... Sus palabras reafirmaron rápido que era culpa de Liliana. Los ojos de Esteban se oscurecieron, y ordenó de inmediato: —¡Enciérrenla en el ático! Me ocuparé de ella en cuanto regrese. El otro se apresuró a enviar a Débora al hospital mientras los sirvientes arrastraban a Liliana escaleras arriba. Incluso cuando se le cayó un zapato, mantuvo un rostro obstinado y no suplicó ni gritó pidiendo ayuda.

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