Read Ocho peculiares by Lalia Alejos Capítulo 67

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Capítulo 67 Liliana está castigada 

+3 Cup

A Carolina no le hizo ninguna gracia ver a los dos profesores riéndose de la respuesta de Liliana. Sonrid dijo

-Liliana, te equivocas. Se han comido tanto las piruletas como las gomitas. Solo quedan diez malvavisc No es diabetes

Carolina mostró a propósito sus dotes de calculadora y miró a los profesores, esperando que la elogiarar Sin embargo, los profesores solo se centraron en Liliana e ignoraron a Carolina

El gordito que estaba a su lado se reia a carcajadas 

Ja, ja! Una niña contrayendo diabetes. Qué gracioso

Todos los niños empezaron a reirse también. Rodeaban a Liliana e intentaban que hablara porque les parecía interesante

Carolina se sintió incómoda y avergonzada al ver que todos los demás querían a Liliana, mientras que a ella la ignoraban

Las dos profesoras acariciaron la cabeza de Liliana antes de salir del aula

Todos los alumnos rodearon a Liliana y miraron a la tortuga que tenia sobre la mesa

-Liliana, ¿por qué trajiste una tortuga? ¿Por qué la pusiste asi, volteada

Liliana explicó

-Si le doy la vuelta, la tortuga se va a escapar

Otra persona pregunto

-¿Y tu lorito

Liliana se puso en cuclillas y miró dentro de su cajón. Dijo mirando a Poli

-Poli está dentro. Tiene miedo de los extraños

-¿Cuándo dejará de tener miedo

-¿Come pan

-Es un loro verde. He oido que son muy listos

Todos los niños se agacharon y se asomaron al interior del cajón para ver al loro. Estaban curiosos y emocionados

Liliana se convirtió en un instante en la figura popular de la clase. Carolina, que estaba sentada a su lado, se sintió abandonada. Eso la enfadaba mucho. Antes, a todos les gustaba hablar con ella después de clase. Ahora, en cambio, todos rodeaban a Liliana

Además de Carolina, Josué tampoco estaba contento. Se suponía que Liliana era una hermana molesta. Cuando vio que no lo buscaba después de estar rodeado, se molestó. Golpeó su libro contra la mesa

Carolina lo escuchó y volted para caminar hacia Josué

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Capitulo 67 Liliana está castigada 

-Josué, a todo el mundo le agrada Liliana. Liliana habla de una manera interesante. A diferencia que soy aburrida

Carolina queria que Josué dijera que ella le agradaba más en comparación con Liliana. Sin embarg la descubrió enseguida

-¿Qué? Deja de fingir y ser falsa delante de mi 

Carolina empezó a llorar

-Josué cómo puedes decir eso 

Josué dijo impaciente

-Pierdete

Era diferente de su hermano. Dario, que al menos seria un poco más amable

Durante el campamento, Carolina se acercó a su hermano y el todavia actuaba con cortesia hacia ella Josué pensó que era poco masculino Josué pensó que un hombre de verdad debéria actuar como él

Miró fijo a Carolina, que seguia sin irse, y le dijo

sa ir? Si no, te voy

¿Te vas

Carolina se fue, sintiendose ofendida. Por eso no le gustaba acercarse a Josué. Cuando regresó a su ast vio a más gente rodeando a Liliana Todos ellos estaban tratando de jugar con Liliana. El niño gordito incluso como su asiento

De repente, sono el timbre de la siguiente lección. Carolina se acercó y dijo

Ya es hora de clase. Vuelvan todos a sus asientos

Todos los alumnos volvieron a sus asientos de mala gana. Liliana estaba muy contenta. A los diez minu de terminar la clase, ya había hecho muchos amigos

La siguiente lección fue Lengua y Literatura. Liliana no entendía nada. Erces, sintió que quien pateaba su silla. Se dio la vuelta y vio a un chico que le pasaba una nota

Liliana desdobló la nota y empezó a leer lo que ponía

-Liliana, ya comiste? Aun no? ¿Quieres comer palitos de pan conmigo más tarde

Pablo se acercó para ver lo que había escrito en el papel

-Liliana, ipuedes traer tu tortuga y a tu lolodespués de clase? ¿Puedo acariciar tu lolodespués 

Pablo se río. El niño de primero ni siquiera sabia escribirloro- de manera correcta

Lilian buscó en su bolso un lapiz. Luego empezó a escribir una respuesta en su mesa 

-Está bien, a mi también me gustan los palitos de pan. Vamos a comer palitos de pan más tarde

Pablo escucho lo que decia Liliana, pero ella solo estaba garabateando y dibujando dos palitos de pan en papel

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1249 Sat, 16 Dec 

Capitulo 67 Liliana está castigada 

+3 Cupones 

Le pareció gracioso y miró a Liliana doblando el trozo de papel y entregándoselo a la persona que estaba. detrás, Carolina se sento derecha y levantó la mano para decir

-Profesora, Mateo y Liliana estan intercambiando notas en clase

Sabia que la profesora era severa. La profesora odiaba a la gente que hablaba o intercambiaba notas en clase, asi que esperaba que regañaran a Liliana. Carolina no pudo ocultar su emoción

La profesora fue interrumpida. Miro a Liliana y al chico que tenía detrás. La profesora era una mujer estricta de mediana edad que usaba lentes. Extendió la mano y dijo

-Damelo

La cara de Mateo estaba pálida. Le dio el papel a la profesora. La profesora abrió el papel y echó un vistazo al contenido 

Miro a Liliana y le pregunto 

-Liliana, iquien te pidió que trajeras tus mascotas al colegio

La profesora tenia una personalidad peculiar. Desde que la descubrieron aceptando regalos, era estricta con las normas. No le gustaba como la junta estaba halagando a la Familia Castellanos. Por eso no iba a ser indulgente con Liliana, a pesar de que la junta ya le habia pedido a todo el mundo que cuidara bien

Las clases impartidas por ella teman los mejores resultados. Por eso podía permitirse ser arrogante

-Trac tus cosas y parate afuera!-le ordenó la profesora a Liliana

Liliana nunca habia asistido a clase, pero sintió que había hecho algo mal. Se dio cuenta de que estaba mal intercambiar notas en clase

-Profesora, yo 

Antes de que pudiera terminar, la profesora golpeó la mesa con la regla. Dijo con serie dad

-Me da igual de que familia seas o lo rica que seas. Debes seguir mis normas en mi clase

Liliana se quedo callada. Solo queria disculparse. Cuando miró la cara de la profesora, recordo que Pablo Je habia dicho que su cara era de persona ser mala

Liliana ya no intento disculparse y salio del salón de clases con su mochila, su tortuga y su loro. Mateo no se atrevio a responder y salio tambien para aceptar su castigo 

Carolina estaba tan contenta que cast se echa a reir Estaba euforica por ver como castigaban a Liliana Sontesa feliz, pero no sabia que el espiritu maligno que tenta en la cabeza se reia con disinula. El espiritu abrio la boca y le mondia el cuello

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Score 9.9
Status: Ongoing Released: 12/16/2023 Native Language: Spanish
Ocho Peculiares" by Lalia Alejos is a captivating novel that intricately weaves together the lives of eight peculiar characters, exploring the depths of their eccentricities and the interplay of their destinies in a rich narrative that transcends conventional storytelling boundaries.  

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Detail Novel

Title: Read Ocho peculiares by Lalia Alejos
Publisher: Rebootes.com
Ratings: 9.3 (Very Good)
Genre: Romance, Billionaire
Language: Spanish    
 

Read Ocho peculiares by Lalia Alejos

Capítulo 1

Ciudad Lavanda, primera zona residencial; Mansión Juárez. Hoy era el festival de las linternas. Luces de colores estaban decoradas alrededor de la casa, dando un toque de calidez a la fría atmósfera de la Familia Juárez. De repente, un grito resonó por toda la mansión. —Ay. Seguido de un ruido sordo, ¡una mujer embarazada cayó por las escaleras! Todos se sorprendieron y corrieron hacia ella. Esteban Juárez, presidente de la Corporación Ador Juárez, preguntó rápido: —Débora, ¿estás bien? El rostro de la mujer palideció al ver la sangre fresca que le corría por las piernas. Horrorizada, respondió: —Esteban, me duele... Nuestro bebé... ¡Rápido, salva a nuestro bebé! La madame de la casa, Paula Andrade, presa del pánico, preguntó: —¿Qué sucedió?
Débora miró hacia lo alto de las escaleras con lágrimas en los ojos. Todos levantaron la vista y vieron a una niña, de unos tres años, de pie en lo alto de la escalera. Al ver la mirada de todos, abrazó con fuerza el conejo de juguete que tenía en los brazos, asustada. Ricardo Juárez rugió furioso: —¿Fuiste tú quien empujó a Débora? La niña hizo un berrinche. —No fui yo, y yo no... Mientras lloraba, Débora suplicó: —No... Papá, no es culpa de Liliana. Todavía es joven, y ella no quería... Sus palabras reafirmaron rápido que era culpa de Liliana. Los ojos de Esteban se oscurecieron, y ordenó de inmediato: —¡Enciérrenla en el ático! Me ocuparé de ella en cuanto regrese. El otro se apresuró a enviar a Débora al hospital mientras los sirvientes arrastraban a Liliana escaleras arriba. Incluso cuando se le cayó un zapato, mantuvo un rostro obstinado y no suplicó ni gritó pidiendo ayuda.

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